Las temibles fugas con la bolsa de ostomía

En el post de hoy quiero centrarme en las fugas con la bolsa de ostomía, he hablado de Mi experiencia con los dispositivos de ostomía, pero nunca he tocado este tema en el blog y creo que es bueno que la gente sepa que no solo pasa a ellos/as. En este caso me centrare en las experiencias que he tenido con las fugas, por suerte la gran mayoría en casa, lo que es un gran alivio dentro de lo malo.

Para quienes no sepan a qué me refiero con una fuga con la bolsa de ostomía, se dice fuga porque las heces u orina que están dentro de la bolsa recolectora se están saliendo, normalmente por debajo del disco o placa que va adherida a la piel. También puede suceder porque la bolsa no esté bien encajada a la placa de ostomía o por dejar mal cerrada la bolsa. Cuando las fugas son constantes, puede producir que la persona empiece a tener miedo a salir a la calle y afectándola psicológicamente.

En mi caso, las fugas se han producido porque el dispositivo de ostomía no era el adecuado -por eso destaco mucho que antes de comprar un dispositivo no pautado hay que consultar con el/la estomaterapeuta porque no todos los dispositivos valen para todos los cuerpos o pieles, luego acaban en la basura y es una pena, y son productos nada baratos-, el diámetro de la placa lo he recortado mal, pliegues de la piel o que la piel donde va pegada la placa de ostomía la tenía muy irritada dificultando el pegado y que el dispositivo se me despegase a las pocas horas o al día. Por suerte, existen productos que ayudan a prevenir las fugas que comentare en otro post, aparte de encontrar soluciones a las causas expuestas anteriormente. Eso si, no hay un dispositivo o producto que diga con esto no vas a tener fugas en la vida, puede haber rachas de larga duración por supuesto.

Aún recuerdo mi primera fuga, fue a los pocos días de salir del hospital, vacié la bolsa en el váter porque se me había llenado. No sé cómo lo hice, pero al salir del baño noto algo húmedo que recorre por mi pierna, miro y es que estaba la boquilla de la bolsa abierta, aun no se si no la cerré o quedó mal cerrada y al caer las heces se abrió, vamos una fuga por novato.

Nececer_ostomia_calle

Reconozco que mi principal miedo ha sido tener una fuga en plena calle, por eso mis enfermeros estomaterapeutas me indicaron que siempre llevase un neceser con bolsas de ostomía, placas recortadas, bolsas de basura, espejo y toallitas quitadhesivo. Va conmigo a todos lados y me da seguridad en el caso de que tenga alguna fuga al menos poder cambiarme la placa y ya cuando llegue a casa hacer la higiene reglamentaria si fuese necesario.

Por “suerte”, la inmensa mayoría de las fugas que he tenido han sido en mi casa estando sentado o lo que peor llevo, en la cama durmiendo. Cuando estoy ya dormido del todo, notar algo calentito recorriendo el lateral de la tripa no sienta nada bien y cuando miras el reloj y ves que son las 5.00 o 6.00 de la mañana ¡te cagas en todos los santos!, nunca mejor dicho. Al menos en mi caso, si la fuga es grande, requiere más tiempo de limpieza, si la ostomía sigue expulsando contenido, más tiempo aún y ya cuando logras ponerte la bolsa e irte a la cama… ya se te ha quitado el sueño. Un día a raíz de comentar las fugas nocturna con Pamela, me aconsejó tener en la habitación un “kit de emergencia” para no andar yendo al baño si la fuga es pequeña o requiere un cambio urgente, yo esto de cambiarme en la cama aun no lo llevo muy bien, me he acostumbrado a cambiarme en el baño. Una vez cambiado y acostado, siempre me queda la inseguridad de que va a volver a aparecer la fuga, yo sé que no porque la placa está bien puesta, pero ya te queda esa inseguridad. Lo que hago es ponerme el MP4 con música o la radio, si logro centrarme me quedo dormido, pero ha habido días que si he tenido fuga a esas horas, no he vuelto a lograr dormirme. No me angustia el día porque no merece la pena, pero si me deja algo más cansado que un día normal, digamos un pelín adormilado.

kit_emergencia_ostomia_habitacion.jpg

En la calle he tenido una fuga grande, concretamente en el vagón de la línea 6 de Metro de Madrid. El tren para en la estación de Diego de León y noto como el estoma empieza a expulsar heces de una manera descontrolada y llevaba la faja puesta. La bolsa empezó a llenarse y con la presión de la faja ocurrió lo que tenía que ocurrir, el líquido tiene que expandirse y si no ve un hueco, ya lo busca para poder salir. Empezó a salir por los laterales de la placa yo pensando por favor que no manche y que no huela, por suerte la faja estaba reteniendo todo pero el mal ya estaba hecho. Mi mente empezó a pensar en cómo actuar y menos mal que la próxima parada era Avenida de América que sabía que tenía baños en la estación. Bajo del tren andando lo más rápido posible y llego al baño y estaba cerrado por limpieza, digo bueno estará el de la otra planta operativo… ¡una leche! con perdón, también cerrado por limpieza. está visto que cuando se alinean los astros sucede todo lo que no quieres que suceda. Salí de la estación en busca de un bar y rezar que me dejase usar el baño sin consumir, yo creo que el camarero me vio tan pálido que me dijo que entrase sin problema y allí pude cambiarme de la mejor manera posible. Empiezo a cambiarme y la faja en estado que no quiero comentar, la guarde en una bolsa atada, me limpie con toallitas y cambié todo en tiempo record. Pasé un mal rato increíble y pude continuar con mi camino sin mancharme, pero con el susto en el cuerpo.

A raíz de esa fuga en el metro, un día que salí del curso, antes de llegar al metro notaba que la placa de la ostomía no iba bien y justo había un baño de los que ha instalado el Ayuntamiento de Madrid y solo hay que echar 10 céntimos en el que puedes estar 15 minutos, con eso ya ganas en tranquilidad porque no tienes que estar pendiente de que si entra alguien o  no. Efectivamente, tenía una pequeñísima fuga, pero después de lo que pasó pasaba de riesgos y allí me cambié la placa y bolsa, eché de menos donde poder posar el contenido del neceser y me tuve que apañar como pude, el instinto de supervivencia siempre hace que puedas apañarte en situaciones poco idóneas.

Hace un mes, tuve consulta de ostomía para tratarme la piel atópica que me está volviendo a dar guerra. Como mi piel ya no aguantaba la marca Hollister, mi enfermera decidió probar con una segunda piel para proteger y curar la piel, llevar la bolsa de dos piezas de Braun y el anillo de Welland. Al principio iba bien todo, pero con el paso de los días iba teniendo fugas cada vez que estaba sentado, pensaba que era la segunda piel pero tras ir analizando la situación me fije que la placa de Braun se me formaba pliegues y se salía por ahí. Al llevar la segunda piel, lo consulté con la enfermera y volví a Hollister, no se me formaba pliegues pero aún seguía fugando a lo que deduje que era el anillo de Welland y exacto, era el anillo, volví al e Hollister y por ahora ya no tengo tanta fuga. También es verdad que el calor no ayuda nada y las fugas están a la orden del día, y que un dispositivo inadecuado puede generar fugas como dije anteriormente.

Espero que te haya resultado útil mi experiencia, te ánimo a contar la tuya en los comentarios. Nos vemos en el siguiente post y recuerda.

“No lo entiendes hasta que lo vives”

 

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