Asimilar una enfermedad crónica

Cuando te diagnostican una enfermedad crónica la verdad que no es una buena noticia, pero que sea una enfermedad crónica autoinmune ya desanima bastante porque es tu propio sistema inmunológico quien te está jodiendo la vida.

Ya lo habré comentado en alguna vez anteriormente, a mí me cayó como un jarro de agua fría, reconozco que los primeros meses no asimilaba que el Crohn iba a estar conmigo toda la vida, encima una enfermedad que por desgracia es poco conocida comparada a otras más importantes, explicarlo ya es para un máster.

Lo primero es reconocer la enfermedad y que no sea una palabra tabú en tu vida, no ocultarla, si la ocultas es como si rechazaras la ayuda de los demás y por desgracia siempre hay alguien que tiene un conocido con tu misma enfermedad y puede aconsejarte, hablar de la enfermedad sin miedo alivia. Ocultarla parece que tienes algo más grave aún y si te pasa algo en la calle, en el trabajo o en casa la persona que este contigo sabrá cómo actuar o que decir al médico que te atienda.

Otro inconveniente de ocultarlo es que esas personas que están constantemente ofreciéndote su ayuda o se preocupan de forma desinteresada se cansen y se aparten lógicamente, yo si estoy todo el día ofreciendo mi ayuda y pasa de mí, paso y que siga con su vida. La vida no está para perder a esta clase de personas por que son las que van a estar siempre a lo largo de tu vida y apoyándote, aunque te falte un brazo o una pierna

Si no consigues asimilar del todo la enfermedad o aunque consigas asimilarlo un poco yo recomiendo recibir ayuda de un profesional, es decir, un psicólogo.

Al principio de ir a terapia, mi psicóloga me dejó claro que las enfermedades crónicas autoinmunes se producen en gran parte por nuestro estilo de tomarnos la vida: ser exigentes con nosotros mismos, querer tener todo controlado, sentimientos y enfados reprimidos, autoestima por los suelos…  vamos que nosotros mismos que estamos atacando a nuestro cuerpo y eso hay que cambiarlo.

Reconozco que yo era reacio a recibir ayuda psicológica y ahora sé que es lo mejor que he hecho en estos 31 años de vida. Lo primero que hacen es mandarte cosas para prevenir futuros brotes. Te mandan ejercicios de respiración, de relajación, aprender a quererte a ti mismo, a preocuparte por ti mismo, técnicas de distracción como por ejemplo colorear (mi salvación). Hacerte ver que si alguien decide alejarte de ti por la enfermedad es que esa persona no vale la pena y a aprender a no arrastrarse. Todo esto ayuda a prevenir futuros brotes y a controlarlos, a mí no me ha vuelto a dar ningún brote, así que funciona. También ayuda a no obsesionarte con la enfermedad y llevar una vida más o menos normal dentro de nuestras limitaciones

Así que si tenéis algún familiar o conocido que no quiere asimilar o parece que lo tiene asimilado decirles que no se deje vencer y acepte ayuda. ¡QUERER ES PODER!

 

 

 

 

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