Poner un psicólogo en tu vida

Como muchos sabréis me he puesto en manos de una psicóloga para ayudarme a convivir con la enfermedad, a vencer mis miedos, controlar mis nervios y a controlar esa timidez que tengo.

Tengo que confesar que antes de que me descubriesen la enfermedad ya tenía pensado ir al psicólogo por mi timidez, ver que no conseguía relacionarme bien con los demás, ver como se escapaban oportunidades con chicas y por problemas laborales. Pero era reacio a ir al psicólogo, supongo que por orgullo o miedo que piense joder a este le pasa de todo…. je je.

En fin, entre el susto de la operación grave y que de repente después de 10 meses creyendo que mi abuela se estaba muriendo de cáncer, ¡¡¡ resulta que no tiene cáncer!!!!  un error en el primer diagnóstico, otro error médico … que racha de errores médicos llevamos. Eso no hay cabeza que lo aguante os lo digo ya. Entonces sí que me replantee seriamente en seguir buscando un psicólogo por mi cuenta, aunque me cueste dinero. Pero hay estaba mi prima Samantha con unos refrescos de por medio para convencerme aún más de que lo necesitaba y que me haría bien. Esta charla me vino bien porque ya salí algo más aliviado contándonos nuestras cosas y se nos hizo corto. Al día siguiente, me puse a buscar con el móvil mientras cuidaba a mi abuela que seguía ingresada en el Gregorio Marañón, vi que estaba uno bastante cerca y tenía muy buenas críticas y pedí cita al salir del hospital.

Llego el día de la cita y yo estaba como un flan porque no sabía por dónde empezar, si iba a ser buen psicólogo o no, vamos las típicas dudas. Llego el momento y se me presento una psicóloga llamada Lorena, lo primero que me dijo era que dar el gran paso de acudir a terapia ya es un logro, empecé a contarla mis historias y problemas para toma de contacto, ella como buena psicóloga ya sabía por dónde iban los tiros e iba hilando cosas, yo cada vez me sentía más cómodo y ya me salían solas las cosas, aunque algo nervioso aun, la verdad que mi cabecita se quedó bastante a gusto después de esa sesión y ver que daba bastante confianza al ver que sabía lo que hacía.

Un día antes de la segunda sesión, recibo una llamada de la secretaria diciéndome que mi psicóloga ha tenido un problema familiar grave y que ya no estaba en la empresa, así que me ponían otro psicólogo y la sesión gratuita de nuevo, que contaba de cero. Yo me quede a cuadros, no me lo podía creer, como podía tener tan mala suerte.

Pero bueno el cambio fue a mucho mejor, mi nueva psicóloga se llama Marta y sabe lo que es el Crohn y sus consecuencias, aparte de otras muchas enfermedades. Eso quieras que no es un alivio y da más confianza. Volví contarla todo lo que me pasaba desde cero, terapia nueva, me recomendó hacer unos talleres de habilidades sociales que empezará en breve para mejorar mi forma de relacionarme con los demás, coger más confianza en mí mismo y recuperar mi autoestima que anda un poco baja. Aparte que me está enseñando ejercicios de respiración y relajación para evitar nuevos brotes de Crohn, ya que el estrés, ansiedad, nervios y sus derivados son malísimos para esta enfermedad. Por ahora me van bien los que voy aprendiendo y seguro que me serán muy útiles para la vida y sobre todo para cuando vuelva a trabajar.

Yo sinceramente os lo recomiendo, te quedas bastante a gusto y te hace ver la vida de otra manera, así que no lo dudéis.

Espero que en unos meses me notéis la diferencia porque mi cabeza ya lo va notando algo.

 

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